Embarazo

BITÁCORA DE UN EMBARAZO Part. 1

TERCERA A SEXTA  SEMANA.

Hace tres semanas comencé a sentir malestares en mi cuerpo, todo apuntaba a que llegaría mi periodo. Desde que tuve a Regina los síntomas pre menstruales se han ido intensificando, dolores de cabeza, ansiedad, brote de acné. Pero esta ocasión era diferente, comencé  con dolor en el pezón izquierdo y  a los dos días en el derecho, no era un dolor intenso pero si incómodo, además sentía pesadez en mi cuerpo, sin ganas de nada, me considero una mujer muy movida y productiva pero estas tres semanas solo quería acostarme y dormir.

Las sospechas de un embarazo comenzaron a rondar por mi cabeza, soy muy irregular, tengo algunos problemas hormonales, no era la primera vez que imaginaba que estaba embarazada, de hecho cada que mi periodo se tarda más de lo normal (dos meses) ya pienso que estoy embarazada, esta vez fue diferente, incluso mi esposos llego a preguntar ¿Cómo te sientes? (supongo mi cara lo reflejaba) y mi respuesta era “embarazada” es decir no me sentía mal, pero me sentía con pesadez, percibiendo olores fácilmente y ese dolor de pezones que proseguía.

El jueves 13 de Septiembre mi esposo decide comprar una prueba de embarazo casera. Salió negativo, van a decir que estoy loca, pero algo dentro de mí  me hizo volver a checarla después de 15 o 20 min. Al ver la prueba dije:   ¡¿Positiva?!, en ese momento no sabía si era positiva, negativa o la prueba había fallado, pues la doble rayita era muy difícil de percibirla , así que me quede con la intriga,  compre otra, espere tres minutos y negativo, la tire a la basura, hasta ahora me pregunto ¿Por qué no cheque a los 15 min como lo hice con la anterior?

Seguía sintiéndome igual o un poquito peor pues a pesar de que no había tenido muy buenas noches de sueño, era esa pesadez que no me dejaba.

Comencé a preocuparme, pues hace semana y media comenzó un “malestar” en lo que creía eran las vías urinarias (lo sé por que en mi embarazo de Regina lo padecí) primero del lado derecho y a los tres días del lado izquierdo, soy una persona anti doctor y anti medicamentos, me hago la valiente lo más que se pueda, las visitas al doctor son cuando de verdad me siento mal.

Así que decidí contarle a mi esposo  lo que estaba pasando,  temía a que esos piquetitos se agravaran y fuera dolor insoportable, mi esposo me dio la letanía de la importancia de ir al doctor incluso me dijo que fuéramos en ese instante  a la clínica, lo tranquilice y le dije que me gustaría ir con el ginecólogo, ya que no me cuadraba muy bien esto de la infección en las vías urinarias, a decir verdad tomo mucha agua, y soy muy higiénica en ese aspecto.  Sabía que tenía que ver con algo del embarazo.

El viernes 21 de Septiembre hicimos  una cita para el próximo lunes al ginecólogo.

Sábado 22 de Septiembre, mis suegros nos invitaron a comer, llegando a casa me quede completamente dormida al igual que mi esposo, no era un sueño normal, era ese sueño pesado, cansado, agotador. En mi cabeza seguía rondando el: ¡Seguro estoy embarazada!

Desde que Regina tenía un año sabía que quería tener más hijos y siempre había idealizado la forma en como le daría la noticia a mi esposo, él es muy relajado en ese aspecto, no deseaba otro hijo pero tampoco le desagradaba la idea. Cuando desperté, el aún estaba dormido, así que pensé y pensé en realizarme una prueba de esas muy tecnológicas para darle la noticia antes de que no las diera el ginecólogo.

Así que Regina y yo fuimos a la farmacia la compre y al llegar a casa la escondí.

Me metí al baño a leer las instrucciones, era la primera vez que compraba una de esas, así que tire la caja, me guarde la prueba y el instructivo.

Según las instrucciones decía que para ser más veras la prueba tendría que usar la primera orina del día, así que baje a trabajar a la computadora, Regina ya se había dormido, Michel estaba entrado en su videojuego. Después de algunos minutos me anduvo del baño.

No resistí, no pude esperar a hacerme la prueba hasta el día siguiente así que me  realice la prueba, estaba súper nerviosa, inmediatamente salió ¡Embarazada! No lo podía creer, de verdad que quería gritar, brinca y aplaudir, no lo hice porque Regina ya estaba dormida, así que espere a que me indicara las semanas que tenía y la prueba marco 2-3, respire un par de veces, pensando si tendría que decirle a mi esposo ya, o darle la noticia como siempre había idealizado, tampoco me resistí así que, baje a la cocina donde Michel se encontraba en esos momentos y le dije que cerrara los ojos, que le tenía una sorpresa…

Continuara.

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